Inicio » Plan piloto de 90 días
Una forma simple de comenzar
Implementamos una función jurídica externa sobre asuntos reales, ordenamos prioridades, contratos, riesgos y decisiones, y medimos durante tres meses qué capacidad legal necesita efectivamente la organización.
El piloto permite incorporar Gerencia Legal durante un período acotado, comprobar su funcionamiento sobre la operación real y decidir después qué estructura jurídica resulta proporcional.
Existe un inicio, un período de operación y un cierre. El piloto tiene alcance, responsables y resultados previamente acordados, evitando transformar la experiencia en una asesoría abierta sin criterios de evaluación.
Trabajamos desde el comienzo con consultas, contratos, proyectos, riesgos y decisiones que la empresa efectivamente necesita gestionar. La utilidad del modelo se prueba dentro de la operación, no mediante ejercicios teóricos.
Seleccionamos un perímetro suficientemente representativo para probar la función sin intentar intervenir toda la organización a la vez. La profundidad se concentra donde permita generar evidencia útil en tres meses.
Al día 90 la empresa cuenta con experiencia suficiente para decidir si necesita Fiscalía Legal Externa, Fractional General Counsel, servicios específicos, mayor capacidad interna o simplemente cerrar el piloto.
El piloto avanza desde la instalación de una forma de trabajo hacia la operación efectiva y termina con una evaluación de la demanda jurídica y del modelo que conviene mantener.
Definimos sponsor, contrapartes, alcance, canales de trabajo y criterios de escalamiento. Levantamos los asuntos incluidos en el piloto, identificamos contratos y riesgos prioritarios y ordenamos una primera agenda jurídica.
La función ya trabaja sobre solicitudes reales. Asignamos responsables, gestionamos asuntos, revisamos contratos, coordinamos especialistas, registramos riesgos y mantenemos visibles decisiones, antecedentes y próximas acciones.
Analizamos qué demanda ingresó, dónde se concentró el trabajo, qué asuntos requieren continuidad y qué capacidad debería mantenerse. Cerramos con reporte ejecutivo y una propuesta de organización futura.
El objetivo es dejar capacidades de gestión que sigan siendo útiles después del día 90, además de resolver los asuntos jurídicos comprendidos en el encargo.
Una cartera inicial permite saber qué asuntos están abiertos, cuáles son prioritarios, quién responde por ellos y qué actuación o decisión sigue.
Las solicitudes comprendidas en el piloto se ordenan con antecedentes, responsables, estado y seguimiento, reduciendo la dependencia de correos, conversaciones y memoria individual.
Cuando forman parte del alcance, organizamos los contratos relevantes considerando responsables, versiones, aprobaciones, vigencias, vencimientos y decisiones pendientes.
Identificamos exposiciones jurídicas materiales y distinguimos entre la recomendación profesional y la decisión empresarial de mitigar, aceptar, escalar o adoptar otra alternativa.
Integramos a los abogados o asesores que ya trabajan con la empresa cuando resulta necesario, procurando que los distintos encargos respondan a una misma comprensión del asunto.
La administración recibe una visión concentrada de asuntos relevantes, riesgos, contratos, decisiones pendientes y próximos hitos, sin necesidad de reconstruir la información desde múltiples fuentes.
El piloto está diseñado para integrarse a la empresa sin exigir previamente una transformación tecnológica, un equipo jurídico interno ni un levantamiento exhaustivo de toda la organización.
Una persona de la administración patrocina el piloto, ayuda a resolver prioridades y facilita las decisiones que requieren intervención de la empresa.
Necesitamos una persona que pueda coordinar reuniones, antecedentes y acceso a quienes conocen los procesos incluidos en el alcance.
Seleccionamos asuntos, documentos y áreas suficientes para trabajar sobre una muestra real de la función jurídica y producir resultados verificables.
No es necesario ordenar la empresa antes de comenzar. Precisamente parte del valor del piloto consiste en trabajar a partir de la situación existente y determinar qué conviene estructurar primero.
La evaluación combina resultados jurídicos con señales de operación: visibilidad, trazabilidad, adopción, capacidad de respuesta y utilidad para la administración.
¿La empresa puede identificar con facilidad qué asuntos están abiertos, quién responde y qué decisiones siguen pendientes?
¿Contratos, riesgos y actuaciones relevantes cuentan con responsables, antecedentes y seguimiento suficientes para gestionarlos?
¿Las áreas comprendidas en el piloto incorporaron la nueva forma de solicitar, coordinar y dar seguimiento al trabajo jurídico?
¿Gerencia o Directorio reciben información que permite priorizar, decidir y escalar asuntos jurídicos sin reconstruirlos desde cero?
La experiencia del piloto permite elegir una modalidad de continuidad según la demanda, complejidad y nivel de intervención que la empresa realmente necesita.
Para empresas que necesitan una función jurídica recurrente, capaz de gestionar asuntos, contratos, riesgos, documentación, cumplimiento, especialistas y reportabilidad.
Para organizaciones que necesitan principalmente criterio jurídico senior integrado a gerencia o directorio, priorización estratégica y gobierno del riesgo legal.
La experiencia puede mostrar que la necesidad está concentrada en contratos, compliance, investigaciones, gobierno corporativo, regulación u otra materia específica.
La empresa también puede utilizar el piloto para ordenar la función, recibir la hoja de ruta y luego internalizar capacidades o cerrar el encargo con una base mejor estructurada.
Dirección jurídica estratégica para empresas que necesitan decidir, cumplir y gestionar sus riesgos con confianza.
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